Siento

ojo

 

Siento cómo el miedo desgarra mi corazón

cómo mi cuerpo desnudo se empequeñece.

 

Siento cómo cada pensamiento atormenta mi razón

cómo la inseguridad me retiene.

 

Siento cómo la desesperación incendia mi alma

Siento cómo la huida abre paso a la esperanza.

 

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Reseña: Dos amigas

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Dos amigas – 1. La amiga estupenda, 2. Un mal nombre, 3. Las deudas del cuerpo, 4. La niña perdida – de la escritora Elena Ferrante

★★★★★

Análisis de la novela

Elena Ferrante es el de pseudónimo de una talentosa escritora que ha conseguido cautivar a millones de personas a través de sus obras. Se ha convertido en una de las personas más destacadas de la actualidad, y eso sencillamente se puede explicar por medio de la lectura de Dos amigas.

Dos amigas es una tetralogía compuesta por: La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida. A lo largo de esta historia, la autora nos permite conocer el recorrido de cada una de las dos mujeres, Lina y Lenù, que comienza en la niñez y llega hasta la vejez, pasando por la adolescencia y la edad adulta. Esta amistad comienza en la década de los 50, durante la Guerra Fría, en un humilde barrio de Nápoles. Este barrio marginal y pobre, marcado por la violencia, es el escenario en el que se desarrolla toda la trama, a pesar de que la narradora, Lenù, viva en otras ciudades.

La historia está narrada en primera persona por Lenucia, una de las protagonistas principales. Es, a través de sus ojos, de su corazón y de su razón donde vemos, sentimos y comprendemos cada uno de los sucesos que pasan a su alrededor. Mantener la trama a través de un personaje que narra en primera persona es desmesuradamente complejo, especialmente cuando se trata de cuatro libros, por lo que es de alabar que esta autora, cuyo renombre se lo ha ganado con sudor y tinta, haya sabido mantener el suspense y avivar la intriga de sus lectores en cada una de las páginas.

Lila siempre ha destacado por poseer una mente tan extraordinaria que acaba siendo perturbadora incluso para ella misma. Desde niña siempre ha demostrado una capacidad metódica y obstinada por todo aquello que le ha fascinado. Esta desorbitada capacidad que la ha caracterizado toda la vida, le ha permitido manipular a su antojo a cualquier persona que se le haya cruzado por el camino. Lenù es la primera en darse cuenta de la inteligencia de su amiga, provocándole orgullo y, a su vez, envidia, pues sabe que nunca llegará a ser como ella. Cada paso que da, cada decisión que toma, es un reflejo de lo que piensa que Lila haría. Una de los rasgos que ha caracterizado a Lenù a lo largo de los cuatro libros ha sido la deseabilidad: la autora nos muestra a este personaje queriendo ser la mejor amiga de Lila, la alumna favorita de la profesora, la mejor escritora, la mujer más deseada por Nino Sarratore…

Tanto Lenù como Lila son mujeres desobedientes: Lenù a través del esfuerzo y la lucha, consiguió salir del barrio y hacerse un hueco como escritora; Lina, sin salir de Nápoles, de forma más violenta y obstinada. La relación de ambas se encuentra en un constante vaivén. A pesar de hacer su vida por separado, siempre hay algo que las vuelve a unir. Esta relación que las une es de una intensidad tormentosa, en la que constantemente se lastiman, se menosprecian, se envidian pero, sobre todo, se quieren y se admiran.

Elena Ferrante desmenuza una sociedad que esconde una realidad fría y cruda acentuada por la corrupción, la lucha de clases, la muerte, pero especialmente por el amor y la amistad. Se trata de una trama que te atrapa y te sumerge hasta otra época, donde el dolor y la excitación prenden en tu interior. Conforme las páginas avanzan, te vas convirtiendo en amiga, amante, cómplice y testigo de cada uno de los personajes.

Estamos ante una novela que, personalmente, ha avivado mis ansias por el saber, el placer por el conocimiento, la necesidad de defender mi opinión con argumentos más sólidos, y dominar todos aquellos campos que me apasionan. Hacía tiempo que unos libros no me hacían sentir de tal manera, y es que leer a algunos personajes ha sido como encontrarme con pequeños fragmentos de mí misma.

En definitiva, Dos amigas es una joya literaria que te dejará sin palabras, pues su contenido es de tan extraordinaria belleza y de tan grandiosa impecabilidad, que nunca te cansarás de leerlo.

Recuerdo

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Recuerdo el calor de aquella habitación

su cuerpo desnudo enredado entre las sábanas

la mirada fija en el techo.

 

Recuerdo las ansias por dejar el tiempo en suspensión

por liberar mi alma maniatada

por saborear cada parte de su cuerpo.

 

Recuerdo mi mano entrelazada con la suya

sus rizos alborotados

sus caricias por mi cuello.

 

Recuerdo los besos alrededor de mi cintura

sus ojos entornados

sus labios trepando por mis senos.

 

Recuerdo la respiración jadeante

el deseo arder en  lo más profundo del corazón.

Recuerdo el placer desatarse

 perder completamente la razón.

Reseña: Seré frágil

9788408165156
Seré frágil de la escritora Beatriz Esteban

★★★★✰

Sinopsis: Sara Soler se odia. A pesar del amor de su pareja, sus amigos y su familia, nunca se ha sentido suficiente.

Todo empieza a cambiar tras la muerte de su compañera de clase, Sofía, después de luchar durante años contra la anorexia. En su funeral, los padres de Sofía le entregan a Sara el diario de su hija, asegurándole que lo han encontrado bajo una nota con su nombre. A través de sus palabras, Sara empieza a conocer los misterios de su pasado, mientras su presente se va contagiando de la mentalidad enferma de Sofía.

 

Análisis de la novela

Las razones que me llevaron a leer Seré frágil fueron varias:

  • La primera, había profundizado en el mundo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria gracias a una optativa que me ofertaron en la carrera, y me pareció un área muy interesante que me acabó llamando muchísimo la atención.
  • La segunda, tengo con la autora, Beatriz Esteban, demasiadas cosas en común, una de ellas es que le apasiona el mundo de la escritura tanto como a mí, y estudia, al igual que yo, una de las carreras más bonitas que existen.
  • La tercera razón, y la que tuvo mayor peso a la hora de que me lanzara a leer esta novela, fue la historia personal que se esconde detrás, y es que, en su adolescencia, Beatriz sufrió Anorexia Nerviosa, una enfermedad mental que, como muchos ya sabréis, se caracteriza principalmente por una restricción de alimentos con el fin de evitar ganar peso, y que esconde tras de sí, numerosos problemas psicológicos. Se trata de una enfermedad de la que es muy complicado recuperarse y que, por desgracia, continúa estando maniatada a muchos prejuicios. Es por ello que admiro a la escritora por haber sido capaz de superar ese gran obstáculo que se le presentó siendo tan joven, pero, sobre todo, por tener la valentía de reconocerlo y compartirlo públicamente, y por transmitir su apoyo a todas aquellas personas que están pasando por una situación similar, y por animarlas a pedir ayuda. Además, la admiro por crear esta maravillosa novela con el objetivo de adentrar al lector en la mente de una persona con Anorexia Nerviosa para conocer y comprender con mayor profundidad cómo realmente es convivir con esta enfermedad y, así, combatir todos aquellos prejuicios que la sociedad ha ido alimentando acerca de los Trastornos Mentales.

En cuanto a la novela, está narrada en primera persona por Sara, la protagonista, una chica que a simple vista parece que lo tenga todo en la vida, pero su mundo comienza a desmoronarse cuando conoce a Sofía, una compañera de clase un tanto solitaria y misteriosa que padece Anorexia Nerviosa y que acaba falleciendo a causa de dicha enfermedad. En el funeral, los padres de Sofía le entregan a Sara el diario de la víctima donde están plasmados con minucioso detalle cada uno de sus oscuros y escalofriantes pensamientos y que, poco a poco, van a ir contagiando la forma de ser de la protagonista. A lo largo de las trescientas veinte páginas que componen Seré frágil vamos a sufrir en nuestras propias carnes la lucha constante entre la vida y la muerte, y esto se debe a que, como ya he mencionado antes, sólo una persona que sabe lo que es vivir con este sufrimiento puede conseguir plasmar a la perfección todo lo que se esconde detrás de la etiqueta “Anorexia Nerviosa”, y, sin lugar a dudas, Beatriz Esteban ha sabido lograrlo. De hecho, me atrevería a decir, con total seguridad, que esto hace de la novela su punto fuerte.

Una cosa que me gustaría destacar es que la autora juega con los tiempos verbales. La historia es narrada desde el presente hacia el pasado, y luego vuelve, de nuevo, al presente, es decir, comienza con Sara hablando por primera vez con una psiquiatra, a la cual, le  narrar cómo empezó a verse envuelta en dicha enfermedad, y al final del libro, volvemos con Sara ingresada en el Centro de Día. Por un lado, me parece curioso decidir contar la historia así, pero, por otro, creo que podría haber jugado más con el devenir de la protagonista y mantener al lector en suspense, ya que así hace que la novela sea, en algunas ocasiones, un tanto predecible y poco original. Aun así, esto pierde importancia ante esta narración tan real y sencilla, donde Sara Soler te embaucará tanto en su historia, que no podrás dejar de leerla.

En lo que respecta a los personajes, están muy bien elaborados, especialmente Sara, donde podemos ver cómo, a lo largo del libro, va a ir evolucionando hasta, tal punto de, llevar a cabo conductas que ella misma consideraba impensables y, aun siendo consciente de lo que está haciendo, no se siente con fuerzas para poder parar. A Sofía la conocemos por medio de Sara, por pequeños extractos de su diario, pero, también, por el gran interés que surge en la protagonista por conocer la vida anterior de ésta. Esta parte me pareció muy interesante y me gustó bastante, ya que da a conocer un pasado totalmente inesperado y sorprendente de Sofía, así como, turbios sucesos que tienen lugar con su anterior círculo de amistades. En cuanto a los personajes secundarios, me ha fascinado Debra, ya que es un personaje que no me esperaba para nada en esta trama, la historia que esconde detrás, y su relación con Sofía hacen que se te erice la piel. Me hubiese gustado conocerla con profundidad, pues considero que podría haber tenido mayor presencia en este libro, aunque comprendo que Beatriz haya querido focalizar la temática de la novela en la Anorexia.

Por último, me gustaría añadir que Seré frágil es un libro que te hace abrir los ojos, y darte cuenta de que no sirve para nada mirar la vida a través de números como lo hacía Sofía, y como lo acabó haciendo Sara. Está muy bien comer sano y hacer deporte para cuidarse y sentirse bien, pero no hasta el punto de llegar a obsesionarse, ya que, lamentablemente, esto te impide disfrutar de la vida y de todos aquellos momentos que se te ofrecen, que quién sabe, quizás ya no se vuelvan a repetir. Por ello, este libro lo recomiendo a todo el mundo, pero especialmente, a aquellas personas que tengan complejos e inseguridades con respecto al cuerpo, pues, os aseguro que vuestra forma de pensar ya no será la misma que al inicio de esta novela.

En definitiva, Seré frágil es indispensable para comprender, sentir y vivir lo que significa realmente luchar contra una enfermedad como es la Anorexia Nerviosa, pero, sobre todo, es indispensable porque te permite plantear determinadas cuestiones que surgen en una sociedad donde la presión mediática que se ejerce sobre la imagen, especialmente en la de la mujer, es incesante.

La mirada perdida de aquel mudo retrato

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Dejé que el pincel fuera quien me dirigiese por el lienzo. Pinceladas de durazno, marrón y sésamo se fusionaban para crear una armonía de colores en la parte central de aquel rostro.  Indecisa, cogí un pincel más grueso para mojarlo en la paleta donde, minutos antes, había preparado diversos óleos de tonalidades similares. Tracé varias pinceladas con gris, zinc y marfil, que contrastaban con los colores rosados que había utilizado antes, para darle forma a las facciones de aquel hombre. Volví a mojar el pincel, esta vez en el color negro, para perfilar aquellas gruesas y despeinadas cejas que se desplomaban en aquel semblante un tanto sombrío. Sus ojos, encharcados en lágrimas, se mostraban abatidos. Sólo la mirada perdida de aquel mudo retrato era capaz de transmitir la culpabilidad que le perseguía, la soledad que le acompañaba y la amargura que saboreaba desde hacía tiempo.